domingo, 23 de septiembre de 2007

Remote desktop: problema con el servidor remoto

Desde Windows XP con acceso a una cuenta y los permisos correspondientes, se puede ingresar a un servidor remoto. El procedimiento es como sigue.

Desde el equipo local: Start, All Programs, Accesories, Comunications, Remote Desktop. En Computer se entra la IP del servidor remoto, luego username, password y domain, todos datos que deben ser proporcionados por el Admin del servidor. Save password si quieren que lo recuerde.

Quedará instalado el icono a Remote Desktop Conection. ahora con "connect"· se podrá hacer la conexión, pero antes también se pueden ajustar algunas cosas, la más útil es Local Resources, donde podemos colocar que el servidor remoto pueda leer nuestros discos locales o enviar a nuestra impresora, para una conexión rápida es recomendable poner Modem (56 Kbps) en Experience.

El Problema

Un problema muy común es el mensaje "the terminal server has exceded the maxime number of allowed conections" que se produce cuando inadvertidamente dejamos corriendo más de las 2 sesiones habitualmente permitidas y no hay modo de conectarse. Esto pasa especialmente si se nos interrumpe la conexión y queda alguna aplicación corriendo en "idle" sin darnos cuenta (el Firefox tiene esa pésima costumbre).

La solución no es directa, primero hay que entrar a través de la consola, desde nuestro equipo local, hacemos Start, Run y ejecutamos mstsc -v:xx.xx.xx.xx /f -console donde en lugar de xx.xx.xx.xx ponemos la IP del servidor remoto. Con eso podremos ingresar al servidor. Luego en el server vamos a Start, All Programs, Administrative Tools, Terminal Services Manager. Aparece una ventana dividida en dos con todas nuestras sesiones abiertas, hacemos click derecho sobre las sesiones abiertas del lado derecho y las cerramos usando "Log Off"

Problema solucionado. Si trabajan con un servidor remosto más de una vez les va a pasar. Mucho cuidado cuando hayan entrado desde la consola de no quedar colgados de nuevo, porque ahi si que no podrán entrar por ningún lado.